martes, 8 de diciembre de 2015

Relato

                          Un cachito de vida               
Para ser sincera está producción de texto la inicié, sentada en la sala de urgencias del issste, en uno de los momentos en los que me quede sola y me sentía algo nostálgica por lo que empecé a observar a la gran cantidad de personas que ingresan o bien asisten a esté hospital, escuchaba sus pláticas chuscas, risas, cara de preocupaciones, que me hizo reflexionar sobre el albur que tiene para nosotros el destino; lo llamé un cachito de vida pues es más que nada resultado de experiencias que me ha tocado vivenciar en mi corta vida en estos 20 años, por lo que sé que alguna vez te ha pasado. Empecemos…

En esta vida se conocen miles y millones de personas buenas, no muy buenas e incluso malas, qué hacen que aprendamos la lección de no confiar ciegamente en nadie, pero cómo identificar y conocer lo importante que puede llegar a ser esa persona que a diario vemos pasar por nuestra casa, al subir el camión, al tomar un taxi, al ir a las tortillas e incluso al platicar con un desconocido por WhatsApp ¿Cómo es posible que un extraño llegué a ser lo más importante en nuestras vidas y como un gran confidente o amigo llegase a ser un completo desconocido en tan pocas horas o en cuestión de unos minutos? esta es la vida, aquella incrédula que pone y quita de nuestro destino a los sujetos con los cuales convivimos y que a su vez nos marcan dependiendo de la situación; es que nosotros en su momento tomamos como acciones que nos dañan y que sólo hacen que cambiemos nuestro andar por la vida.

 Por ello el conocerlo a él, me ha servido para ver el lado positivo a la vida y encontrarle el sentido a éste mundo tan desafiante y deprimente, que busca convertirnos en sus reos de cadena perpetua por medio de las ideologías que tiene la sociedad, y él, ese desconocido llegó, para cambiar mi forma de pensar, pues tan solo con una sonrisa suya, esté mundo se vuelve maravilloso, al verlo   mis problemas se detiene por completo su sonrisa hace desvanecerme hasta llegar a júpiter  y cada momento es especial e incluso cuando el pasado nos visita y nos envuelve con el calor de las olas del mar que nos dicen a gritos que esté sentimiento no muere aún, pase lo que pase.

 Por tal motivo tengo la mente firme de mirar a los objetivos que me propuse de niña y que he enriquecido dependiendo de mis vivencias que dejarán de ser individuales porque se hundirán en el contacto de nuestras miradas que se encuentran al observar las facetas de la luna de agosto hasta llegar al mes de noviembre las cuales dan solución a todas esas interrogantes que mi cabeza ha formulado y qué seguido aparecen al mirar a lo lejos los barcos en altamar ¿cómo decir no? , cuando en ese momento es un sí.
Bien dicen las mejores personas son aquellas que aparecen de la nada.





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